Dr. Luis Ángel DíazDevocionales para pastores y líderes

La doctrina bíblica forma nuestra manera de pensar

2 Timoteo 3:16–17

La doctrina bíblica forma nuestra manera de pensar

La doctrina nos enseña a pensar conforme a la Palabra

La Escritura inspirada enseña, corrige e instruye al creyente para formar su pensamiento y conducta conforme a Dios. Por eso, la doctrina bíblica constituye un instrumento indispensable para la formación cristiana integral.

2 Timoteo 3:16–17: «Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra».

Myer Pearlman afirmó: «La doctrina cristiana [...] se puede definir como las verdades fundamentales de las Sagradas Escrituras ordenadas en forma sistemática».

Una mente cristiana no se forma solamente acumulando versículos, sino aprendiendo a comprender la realidad desde los conceptos y principios bíblicos. Para ello, es necesario estudiar.

La doctrina renueva nuestra comprensión de la realidad

La renovación de la mente transforma la manera de vivir. La doctrina bíblica proporciona categorías verdaderas —conceptos y principios— para interpretar a Dios, al ser humano, el pecado, la salvación y la realidad.

Existen categorías erróneas que circulan en las redes sociales y en dichos populares:

«Sigue tu corazón», «Vive tu verdad», «Sé fiel a ti mismo», «Haz lo que te haga feliz», «Cree en ti mismo», «Tú defines quién eres», «Lo importante es sentirse bien contigo mismo», «Nadie puede decirte qué está bien o qué está mal», «Así soy y nadie me va a cambiar».

Romanos 12:2: «No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta».

Myer Pearlman escribió: «Las acciones y conducta del hombre están influenciadas por lo que cree».

Lo que creemos acerca de Dios, de nosotros mismos, del pecado, de Cristo y de la salvación termina influyendo en nuestras decisiones, emociones, prioridades y relaciones.

La doctrina convierte la verdad conocida en convicción

Jesús relacionó el conocimiento con la obediencia. Por tanto, la doctrina alcanza su propósito cuando la verdad comprendida se convierte en convicción, decisión, carácter y práctica coherente dentro de la vida cristiana.

Juan 13:17: «¿Entienden esto? Dichosos serán si lo ponen en práctica».

Santiago 1:22: «No se contenten solo con oír la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica».

Myer Pearlman señaló: «La religión y la teología deben marchar unidas de la mano en la experiencia bien equilibrada».

La formación bíblica verdadera no termina cuando sabemos explicar una doctrina, sino cuando esa doctrina comienza a gobernar nuestra manera de vivir.

Conclusión

La doctrina bíblica forma la mente, orienta la conducta y fortalece la vida espiritual del creyente, capacitándolo para discernir la verdad, crecer en madurez y vivir fielmente siempre ante Dios.