Dr. Luis Ángel DíazDevocionales para pastores y líderes

Dar como respuesta de gratitud y adoración

Deuteronomio 26:10; 1 Crónicas 29:14

Dar como respuesta de gratitud y adoración

Base bíblica

«Ahora, Señor, te traigo las primicias del fruto de la tierra que tú me diste». Acto seguido, pondrás la canasta delante del Señor tu Dios y te postrarás ante él.

Deuteronomio 26:10 (NVI)

«Pero ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que podamos darte estas ofrendas voluntarias? En verdad, tú eres el dueño de todo, y lo que te hemos dado, de ti lo hemos recibido».

1 Crónicas 29:14 (NVI)

Reflexión

Deuteronomio 26 presenta la entrega de las primicias como parte de una confesión de gratitud. Israel debía recordar su historia, reconocer la intervención salvadora de Dios y presentar una parte de la cosecha recibida. Por eso, dar no consistía simplemente en transferir bienes: era recordar, agradecer y adorar.

Esta perspectiva transforma nuestra comprensión de los diezmos y las ofrendas. No damos para comprar el favor de Dios ni para manipular su bendición; damos porque primero hemos recibido de Él.

David expresó este principio al reconocer que todo procede del Señor y que solamente podemos devolverle aquello que previamente puso en nuestras manos. Randy Alcorn resume esta perspectiva:

«Dios es el dueño. Nosotros somos sus administradores».

La gratitud convierte la administración financiera en una disciplina espiritual. John Wesley exhortaba:

«Gana todo lo que puedas, ahorra todo lo que puedas, da todo lo que puedas».

El creyente agradecido trabaja responsablemente, administra prudentemente y comparte generosamente. Cuando un matrimonio consagra sus diezmos y ofrendas con esta comprensión, dar deja de sentirse como una pérdida económica y se convierte en adoración.

Cada entrega reconoce la fidelidad de Dios, combate el egoísmo y declara que nuestra seguridad última no descansa en las riquezas, sino en el Señor que provee.

Para reflexionar en pareja

  1. ¿Por qué dar a Dios es una expresión de gratitud y adoración? Porque reconocemos que la vida, las capacidades y los recursos proceden de Dios. Al dar voluntariamente, agradecemos su provisión, reconocemos su soberanía y lo adoramos con nuestros bienes.

  2. ¿Cómo cambia nuestra actitud hacia los diezmos y las ofrendas cuando reconocemos que todo proviene de Dios? Dejamos de considerar el dar como una pérdida u obligación económica y comenzamos a verlo como un privilegio, un acto de adoración y una expresión de mayordomía, respondiendo con alegría, fidelidad y gratitud.

  3. ¿Cómo puede un matrimonio desarrollar una cultura permanente de gratitud y generosidad? Puede reconocer en conjunto las bendiciones recibidas, consagrar intencionalmente sus diezmos y ofrendas, incluir la generosidad en su presupuesto y enseñar mediante su ejemplo que todo recurso pertenece finalmente al Señor.

Recomendaciones prácticas

  1. Reconozcan regularmente las provisiones recibidas de Dios y conviertan la gratitud en una práctica familiar. Recuerden que los ingresos, las oportunidades, las capacidades y los bienes son recursos confiados por el Señor.

  2. Incorporen intencionalmente los diezmos, las ofrendas y otras expresiones de generosidad en su planificación financiera. Eviten que dar a Dios dependa únicamente de las emociones o de los recursos sobrantes.

  3. Consagren sus recursos con alegría y propósito, procurando que su generosidad contribuya al sostenimiento de la obra de Dios, la expansión del evangelio y la atención responsable de las personas necesitadas.

Oración

Padre, reconocemos que todo cuanto poseemos proviene de ti. Forma en nosotros corazones agradecidos y generosos para consagrarte nuestros recursos con alegría, fidelidad y adoración, sirviendo siempre a tus propósitos. Amén.

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