Dr. Luis Ángel DíazDevocionales para pastores y líderes

Fundamentos bíblicos del ministerio de ayuda

1 Corintios 12:27-28

Fundamentos bíblicos del ministerio de ayuda

Base bíblica

“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.”

— 1 Corintios 12:27-28 (RVR1960)

Idea central

Dios establece diversos ministerios dentro de su iglesia, incluyendo el servicio de ayuda —como el de los ujieres—, para fortalecer el cuerpo de Cristo mediante la cooperación, el cuidado, el orden y la responsabilidad compartida.

Meditación

Pablo presenta a la iglesia como el cuerpo de Cristo: una comunidad en la que cada creyente posee valor, función y responsabilidad. En 1 Corintios 12:28 aparece la expresión antilḗmpseis, traducida como “los que ayudan”, relacionada con acciones de asistencia, apoyo y cuidado. Aunque Pablo no describe específicamente el ministerio moderno de ujieres, este principio proporciona un fundamento bíblico para comprender los servicios que facilitan la vida y la misión de la congregación.

Pablo afirma:

“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.”

— 1 Corintios 12:27 (RVR1960)

Por consiguiente, ningún servicio realizado para edificar responsablemente a la comunidad debe considerarse insignificante.

El ujier participa de este principio cuando recibe a las personas, orienta a los visitantes, facilita el orden, identifica necesidades, colabora con otros ministerios y ayuda a mantener condiciones apropiadas para la adoración.

John Stott expresó: “Todo cristiano es llamado al ministerio”. Esta afirmación ayuda a superar la idea de que solamente quienes predican realizan un verdadero ministerio.

Asimismo, Pablo establece el propósito de los dones: “para provecho” (1 Corintios 12:7, RVR1960). El servicio cristiano, entonces, nunca debe centrarse en el prestigio personal. El ujier sirve como parte del cuerpo, comprendiendo que ayudar también constituye una manera concreta de edificar la iglesia y glorificar a Dios.

Recomendaciones

  1. Reconocer el ministerio de ayuda como parte importante de la vida de la iglesia. Cada ujier debe valorar su responsabilidad sin considerarla inferior ni superior a otros ministerios, comprendiendo que todas las funciones deben contribuir conjuntamente a la edificación del cuerpo de Cristo.

  2. Desarrollar una cultura de cooperación y no de competencia. Los ujieres deben aprender a trabajar coordinadamente con pastores, diáconos, líderes, seguridad, alabanza, maestros y otros servidores, evitando rivalidades, protagonismos y actitudes territoriales dentro del ministerio.

  3. Identificar necesidades y responder con disposición. El verdadero ministerio de ayuda no espera siempre recibir instrucciones. El ujier desarrolla sensibilidad para observar necesidades, anticipar soluciones y actuar responsablemente dentro de los límites establecidos por su liderazgo.

Oración

Padre celestial, gracias por hacernos miembros del cuerpo de Cristo. Ayúdanos a reconocer el valor del ministerio de ayuda, a servir con humildad, a identificar necesidades y a colaborar responsablemente con otros. Que nuestros dones edifiquen tu iglesia y glorifiquen siempre tu nombre. Amén.

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