La presencia de Dios es el mayor tesoro

“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?”
Salmo 73:25 (RVR1960)
La presencia que lo transforma todo
La presencia de Dios es el mayor tesoro del creyente. Nada se compara con estar con Él. Sin embargo, muchas personas buscan sus bendiciones y olvidan al Dador. Busquemos primero a Dios, confiando en que las bendiciones llegarán conforme a su voluntad.
Su presencia es suficiente porque de ella procede todo lo demás. En ella encontramos paz, dirección y plenitud. El problema surge cuando el servidor de Dios se conforma con sustitutos y valora más las actividades o el éxito que la comunión con Él.
La presencia de Dios no es solamente un sentimiento: es una realidad espiritual. Moisés entendió que, sin ella, nada tenía sentido. Por eso, todo servidor debe valorarla por encima del éxito y reconocer que no es opcional, sino esencial.
La presencia de Dios transforma el ambiente espiritual. La verdadera riqueza es espiritual y se hace visible en todos los ámbitos de la vida. Quien aprende a valorar su presencia puede vivir satisfecho.
“La presencia de Dios lo es todo.”
A. W. Tozer
“En tu presencia hay plenitud de gozo.”
Biblia
Preguntas para reflexionar
- ¿Valoro la presencia de Dios más que cualquier otra cosa?
- ¿Busco a Dios o solamente sus bendiciones?
- ¿Cómo puedo cultivar su presencia en mi vida?
Recomendaciones
- Buscar la presencia de Dios diariamente.
- Priorizar la comunión con Él sobre las actividades.
- Cultivar momentos de adoración.
Conclusión
La presencia de Dios es el mayor tesoro y nada puede sustituirla. La verdadera riqueza es espiritual y se manifiesta en todos los ámbitos de la vida.
Oración
Señor, hazme valorar tu presencia. No quiero nada sin ti. Llena mi vida con tu gloria y sé mi mayor tesoro. Amén.
Reflexión preparada con base en el libro “La búsqueda de Dios”, de A. W. Tozer.
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