No es demasiado tarde para ti

Cuando el pasado parece imperdonable
«Todos los que el Padre me da vendrán a mí, y al que a mí viene, no lo rechazo».
Juan 6:37 (NVI)
Una persona puede llegar a pensar que su historia, sus errores o la gravedad de sus pecados la colocan fuera del alcance de la gracia. Esta idea produce desesperanza y puede convertirse en una barrera para responder al evangelio.
Sin embargo, Jesucristo no vino a buscar a quienes se consideran moralmente suficientes, sino a quienes reconocen que están perdidos y necesitan salvación.
«Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido».
Lucas 19:10 (NVI)
El instructivo afirma acerca de quienes se consideran demasiado pecadores: «Jesús dijo públicamente en la casa de Zaqueo que su misión era buscar y salvar a los pecadores». Más adelante declara: «Tiene la preciosa oportunidad de ser salvo si tan solo cree en el perdón completo que Jesús le ofrece hoy mismo».
La suficiencia de Cristo
La respuesta cristiana no consiste en minimizar el pecado ni en asegurar que todo está bien. Consiste en afirmar que la obra de Cristo es suficiente para quien se arrepiente y cree.
Juan 6:37 contiene una promesa profundamente esperanzadora: Cristo no rechaza al que viene a Él. Por eso, debemos ayudar a la persona a dejar de mirar únicamente la gravedad de su pasado y comenzar a contemplar la suficiencia del Salvador.
La salvación no depende de haber tenido un pasado perfecto, sino de acudir sinceramente a Cristo. Jesús vino precisamente a buscar a los pecadores perdidos y promete recibir a quienes se acercan a Él con una fe arrepentida.
«Este mensaje es digno de crédito y merece ser aceptado por todos: que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero».
1 Timoteo 1:15 (NVI)
Esperanza sin minimizar el pecado
Ofrecer esperanza exige reconocer con seriedad la realidad del pecado y, al mismo tiempo, presentar la suficiencia de Cristo. La gracia bíblica no niega la culpa: ofrece perdón, reconciliación y transformación mediante el arrepentimiento sincero, la fe en Jesús y una nueva dirección de vida.
Mientras la persona puede responder al evangelio, su pasado no constituye una barrera superior a la gracia de Dios. No es demasiado tarde para acudir sinceramente a Cristo mientras su llamado está siendo escuchado.
Preguntas para reflexionar
- ¿Por qué algunas personas llegan a creer que sus pecados son demasiado graves para recibir el perdón de Dios?
- ¿Cómo podemos ofrecer esperanza sin minimizar la gravedad del pecado?
- ¿Qué necesita comprender quien piensa: «Dios ya no puede perdonarme»?
Oración
Señor Jesucristo, danos compasión y sabiduría para anunciar esperanza a quienes creen estar demasiado lejos de ti. Ayúdales a comprender que tu gracia es suficiente, que recibes al arrepentido y que en ti existen perdón, restauración y vida nueva. Amén.
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