Se pide a Dios perdón, guía y fortaleza para vivir con obediencia. Es una oración para la mañana que intercede por la sanidad, provisión y protección de la familia y la comunidad.
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Mi Señor y mi Dios, en esta mañana de 3 de octubre, nos presentamos delante de Ti, mi Señor, para darte gracias por Tu bondad y misericordia, y para pedirte perdón por nuestros pecados, porque necesitamos, mi Señor, de Tu gracia y misericordia. Así que, Señor, perdona nuestros pecados, por favor. Está atento a nuestro clamor Dios amado, y recibe nuestra adoración delante de
Tu presencia, porque estamos muy claros de que somos Tus hijos. Somos Tu pueblo, mi Señor, y debemos de adorarte con todo nuestro corazón. Gracias te damos, mi Señor, por la oportunidad que nos das de acercarnos delante de Ti. Te pedimos, Dios amado, que Tu espíritu nos haga prosperar en todo lo que emprendamos en este día. Lo necesitamos, mi Señor. Y necesitamos,
Dios amado, orientar nuestra adoración, en base a lo que Tu palabra nos indica. Así que, Dios amado, en esta mañana, queremos orar en base al salmo. 130, mi Señor, que dice de lo profundo, ojeo va a Ti, clamo. Señor, oye mi voz. Estén atentos Tus oídos a la voz de mi súplica.
Jehová, sin mirar es a los pecados. ¿Quién ojeo, o Señor, podrá mantenerse? Pero en Ti hay perdón, para que seas reverenciado. Esperaré yo a Jehová, espero mi alma, en su palabra he esperado. Mi alma espera a Jehová, más que los sentinelas de la mañana, más que los vigilantes de la mañana.
Mi Señor, en estos seis versículos del capítulo 30 encontramos promesas de bendición. Encontramos la forma en la que Tu procedes, cuando los seres humanos nos acercamos delante de Ti, pidiendo Tu perdón. Mi Señor, en esta hora, queremos hacer justamente lo que el salmista realizó en esta ocasión. Cuando él dice que de lo profundo, ojeo va a Ti, clamo,
está hablando, Señor, de lo profundo, a lo que ha llegado en su pecado, Señor. En su situación espiritual delante de Ti. En realidad, David sabe en esta situación que ha pecado delante de Ti, que necesita Tu perdón, y que él está muy claro que Tú podrás escucharlo aún en la condición en la que Él se encuentre, mi Señor, porque en Ti hay favor y misericordia. Pero mi Dios,
Él está muy claro en lo siguiente, de que Él ha pecado delante de Ti y que es culpable de su pecado. En otras ocasiones, mi Señor, Él ha aclamado de lo profundo de su pobreza, de lo profundo de su tristeza, de lo profundo de su confusión y dolor, pero en este caso, Él está orando desde la profundidad de su pecado. Mi Señor, necesitamos en esta hora pedirte que
obres grandemente en la vida de cada uno de nosotros, porque debemos ser conscientes que, cuando pecamos delante de Ti, lamentablemente afectamos la totalidad de nuestro presente y futuro. Señor, en esta mañana queremos pedirte como el salmista señala, "Señor, oye mi voz."
Esta palabra, Dios mío, nos ayuda a entender que Tú eres el amo y Señor de todo. Tú eres el Dios que gobierna. Tú eres Adonai. Tú eres el Señor. Mi Dios, en esta hora, reconocemos que Tú eres el que gobiernas todo el universo y que necesitamos comprender esto para acercarnos a Ti con la
debida actitud correcta, mi Señor. Así que estamos acá, Dios mío, dispuestos a someternos a Tu gobierno, a Tu Señorío. Tú eres el que mandas. Tú eres el que gobiernas. Ayúdanos para que nuestro orgullo no nos traicione, sino que lo sujetemos a Ti, mi Señor, a Tu gobierno. Padre, Tú eres el que escuchas nuestra voz. Tú eres el que sabes oír la voz de Tu pueblo. Y en esta hora venimos
delante de Ti para ser escuchados, mi Señor, pero también para ser ayudados. Porque, lamentablemente, en nuestra condición de pecadores, en nuestra condición humana, no es posible autoayudarnos. Sólo Tú eres el único que puedes sacarnos de la situación en la que nos encontremos. Oramos, Dios mío, para que Tu misericordia sobreabunde, para con nosotros.
Te pedimos en esta hora que Tus oídos estén atentos a nosotros. Mi Señor, en esta hora, queremos suplicarte que escuches. Oigas atentamente nuestro clamor. Necesitamos, mi Señor, hacer promesas delante de Ti. Necesitamos que nos oigas, por favor, y nos des de Tu bendición.
Porque realmente necesitamos de Tu gracia y misericordia en esta mañana. Dios amado, Tu Espíritu sea sobre nosotros. Tu presencia sea sobre nosotros para perdonarnos y para ayudarnos a enderezar nuestra vida, a enderezar nuestros pasos. Mi Señor, sabemos de que si Tú mirarles
el pecado tal como un juez lo hace, nadie quedará libre de la situación que ha sido señalado.
Pero Tú actúas con misericordia. Tú actúas con amor. Y por ese motivo, mi Señor, es que constantemente nos acercamos delante de Ti a pedir Tu misericordia. Así que, Padre amado, en esta hora pedimos de Ti el perdón. Pedimos de Ti la misericordia. Pedimos de Ti que pongas atención a nuestro clamor, porque sabemos que en Ti hay perdón. Que en Ti hay misericordia. Que
en Ti hay amor sobre cada uno de nosotros. Y nosotros, Padre mío, entendemos que cualquiera sea nuestra circunstancia, debemos reverenciar Tu nombre, mi Señor. Así que, Dios amado, hemos decidido hablar a Ti. Hemos decidido esperar en Ti. Hemos decidido honrar tu nombre, mi Señor, en esta hora. Así que, Padre, te pedimos en el nombre de Cristo que nos ayudes a
enderezar nuestra vida, que nos ayudes a entender las acciones concretas que debemos de realizar para poder mejorar nuestra calidad de vida espiritual delante de Ti. Espíritu Santo en esta mañana, anhelamos de Tu gracia y de Tu misericordia. En el nombre de Cristo lo pedimos, mi Señor. Sí, Padre amado, sabemos que Tu perdón y misericordia están activos para con nosotros,
y también sabemos que Tu misericordia también nos bendice. Sabemos que Tu presencia nos acompaña cada vez que nosotros estamos dispuestos a obedecer, Señor mío. En esta mañana te pedimos que nos des de Tu gracia y de Tu misericordia para poder hacer las cosas de manera correcta. Padre, en esta mañana, honramos tu nombre, Señor, y te pedimos que nos ayudes a vivir la vida de manera
correcta delante de Ti. Este día, Señor, queremos dedicarnos a Ti. Este día, queremos que nuestra mente y corazón estén conectados a Tu palabra. Para ello tenemos que tomar cada mañana, cada tarde, cada noche, Tu palabra, Señor, para poder alimentar nuestra mente y nuestro Espíritu, Señor.
Padre, en esta hora, suplicamos que Tu acción sea sobre nosotros de manera generosa, de manera multiplicada, Padre amado, que podamos recibir de Ti, Señor. Padre, nos humillamos en esta hora, en este día, para suplicar Tu actuar, Tu acción, Tu bendición sobre cada uno de nosotros, mi Señor, y que este día sea un día Dios mío en el que podamos descansar en Tus manos, ser fortalecido
en Ti, Señor. Horamos también Dios amado por la condición emocional, física, espiritual, psicológica de nosotros y de nuestra familia. Te pedimos en el nombre de Cristo que seamos sanados. Te pedimos, mi Señor, e intercedemos por cada uno de nuestros familiares para que alcancemos misericordia, para que podamos, mi Señor, acercarnos delante de Ti buscando
misericordia, buscando Tu acción sobre nosotros, mi Señor, para bendecirnos grandemente. Señor, intercedemos en esta hora, a favor de nuestra familia cercana o lejana, para que Tu misericordia sobreabundes hoy y mañana y siempre, y también sobre toda nuestra generación. En mi Señor, el arrepentimiento sea una práctica muy común, muy normal en nosotros como familias, mi Señor,
pero también Padre Amado, que podamos activar nuestra fe, que podamos activar la obediencia para mejorar nuestra calidad de vida espiritual y de esta forma, Señor mío, la familia pueda avanzar, mi Dios. Horamos para que cada miembro de nuestra familia alcance misericordia, para que cada miembro de nuestra familia pida perdón por sus pecados, para que también juntos podamos,
a través de la oración, sostener la bendición de otros y clamar por la bendición de otros, mi Señor. Padre Oramos, para que así sea. Mira, Señor, te pedimos que sea Tu Espíritu librándonos de toda enfermedad, librándonos de toda bacteria, de todo virus, librándonos, mi Señor, de toda enfermedad, que haya alrededor de nosotros, Padre mío, ayúdanos para que en Tu nombre pudamos, mi Señor, realizar este clamor delante de Ti y ver Tu mano actuando a
favor de nosotros. Mi Señor, sánanos por favor, sánanos nuestras emociones, sánanos nuestra mente, sánanos nuestro espíritu, nuestra alma, mi Señor, que Tu perdón cubra completamente toda nuestra vida. Señor, intercedemos por el bienestar de nuestra familia, también intercedemos por el bienestar de nuestra comunidad. Oramos, Señor, para que Tu Espíritu sanea todos los enfermos,
sea que estén en sus casas o en los hospitales. Declaramos una palabra de sanidad para ellos, mi Señor, en fe, en el nombre de Jesucristo, Tu mano poderosa, obrando sanidad en nuestra comunidad, Señor. Te pedimos también, Dios mío, que la fe de cada uno de los que vivimos en estas comunidades podamos, mi Señor, recibir de Ti esa unción fresca, Padre mío, esa presencia fresca,
Señor mío, para poder inspirarnos a continuar desarrollando nuestra fe. Padre amado en esta hora, pedimos Tu Espíritu sobre nosotros. Oramos también, Señor, para que Tu proveas trabajo al que no tiene. Prové alimento al que no tiene alimento. Provéas un lugar donde vivir al que no tiene donde vivir. Oramos, Señor, para que Tu Espíritu provea de los aspectos materiales
básicos necesarios para continuar nuestra vida en esta tierra. Pero también te pedimos, Señor, que enseñes a cada uno a hacer multiplicar los recursos que tú pones en nuestras manos.
Mi Señor, necesitamos que Tu Espíritu bendiga grandemente a cada miembro de la comunidad y de nuestra familia. De igual forma, Señor, oramos por todos los cristianos de esta tierra, de este mundo. Oramos, Señor, para que Tú los bendigas y nos animes a todos. Para que podamos recuperar nuestro amor y compromiso hacia Ti, Señor. Que podamos, Dios mío, acercarnos delante de
Ti para ofrecer culto y alabanza en los templos. Culto y alabanza en los hogares. Y en cualquier lugar donde nos encontremos, ayúdanos a recuperar, por favor, el entusiasmo por congregarnos en el templo. El entusiasmo y el ánimo para asistir, mi Señor, a los servicios en la iglesia. Padre, te pedimos, mi Señor, que Tu Espíritu nos de fuerza nos bendiga grandemente.
Oramos por las tempestades de la vida que se levantan en contra de nosotros, Tu Espíritu Santo, dándonos, por favor, de Tu gracia y misericordia. Autoridad, Señor mío, para poder destruir toda oposición, toda circunstancia, todo problema espiritual o humano en el nombre de Cristo. Damos autoridad para poder hablar a esta situación, Señor, y reprender en el nombre de Cristo. Mi Señor, cubrimos con Tu presencia en nuestra vida,
en nuestra familia, en nuestra iglesia y comunidad. En el nombre de Jesús declaramos que este día es un día de bendición, un día de oportunidades, un día de prosperidad. Gracias Padre, en el nombre de Cristo. Amén mi Señor.