El ganso más triste

Creados para estar juntos
«Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto».
— Eclesiastés 4:12
¿Por qué hay una pelota de fútbol en el estacionamiento?, me pregunté. Pero, al acercarme, descubrí que aquel bulto grisáceo era un ganso: el más triste que había visto en mi vida.
Los gansos suelen reunirse sobre la hierba en primavera y otoño, cerca de donde trabajo. Sin embargo, ese día había uno solo, con el cuello doblado y la cabeza metida bajo un ala. «¿Dónde están sus amigos?», pensé. Parecía tan solitario que sentí deseos de abrazarlo. Una advertencia: no intentes hacerlo.
Los gansos son notablemente comunitarios. Vuelan formando una «V» para cortar el viento porque están hechos para permanecer juntos.
La fortaleza de la comunidad
Los seres humanos también fuimos creados para vivir en comunidad (Génesis 2:18). En Eclesiastés 4:10, Salomón describe cuán vulnerables somos cuando estamos solos:
«¡Ay del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante».
Luego añade que la fortaleza aumenta cuando permanecemos unidos:
«Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto» (Eclesiastés 4:12).
Esta verdad física también se aplica a nuestra vida espiritual. Dios nunca planeó que «voláramos» solos, vulnerables y aislados. Necesitamos relacionarnos unos con otros para alentarnos, renovarnos y crecer (1 Corintios 12:21). Juntos podemos enfrentar los vendavales de la vida.
Oración
Dios, ayúdame a alentar a alguien que esté desanimado.
Para reflexionar
- ¿Qué circunstancias te tientan a aislarte?
- ¿Quién podría expresarte palabras de aliento?
Tomado de Nuestro Pan Diario, pág. 121, vol. 26.
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