Correr hacia un desafío

Correr hacia un desafío
«Y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo».
2 Reyes 6:17
Tomás perseguía a los muchachos que le habían robado la bicicleta a su amigo. No tenía un plan; lo único que sabía era que debía recuperarla. Sorprendentemente, los tres ladrones miraron hacia atrás, dejaron caer la bicicleta y desaparecieron.
Tomás se sintió aliviado e impresionado consigo mismo mientras levantaba la bicicleta y emprendía el regreso. Fue entonces cuando vio a Juan, su musculoso amigo, que había venido corriendo detrás de él.
El siervo de Eliseo sintió pánico al ver la ciudad rodeada por un ejército enemigo. Corrió y exclamó:
«¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?»
Pero Eliseo le pidió que se tranquilizara:
«Más son los que están con nosotros que los que están con ellos».
Entonces Dios abrió los ojos del siervo:
«Y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo».
2 Reyes 6:15-17
No estás solo
Si te esfuerzas por seguir a Jesús y hacer lo correcto, quizá debas correr algunos riesgos: perder la reputación, la seguridad o incluso el sueño mientras te preguntas qué sucederá.
Recuerda que no estás solo. No tienes que ser más fuerte ni más inteligente que el desafío que se presenta. Dios está contigo y es más fuerte que cualquier rival:
«Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?»
Romanos 8:31
¿Quién? Nadie.
Corre hacia tu desafío con Dios.
Oración
Dios, ¡gracias por estar siempre conmigo!
Para reflexionar
¿Qué te mantiene despierto durante la noche?
¿Cómo puedes entregarle a Dios tus preocupaciones?
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