El predicador como siervo

El predicador como siervo
“Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.”
Marcos 10:45 (NVI)
Un llamado a servir
En el ministerio cristiano siempre existe la tentación de buscar reconocimiento o protagonismo. Sin embargo, Jesús enseñó que el liderazgo en el Reino de Dios se expresa por medio del servicio.
El predicador que sigue el ejemplo de Cristo comprende que su tarea no consiste en recibir honores, sino en servir con amor y humildad. Cada sermón, cada consejo pastoral y cada acto de ministerio deben reflejar el corazón de un siervo.
El verdadero predicador sirve a Dios y a las personas con humildad, incluso cuando su labor pasa inadvertida y nadie reconoce su entrega.
Preguntas para reflexionar
- ¿Estoy sirviendo a la iglesia o buscando reconocimiento personal?
- ¿Mi actitud refleja humildad o protagonismo?
- ¿Estoy dispuesto a servir incluso cuando nadie reconoce lo que hago?
Oración
Señor Jesús, enséñame a servir como tú serviste. Líbrame del orgullo y dame un corazón humilde para cuidar de tu pueblo. Amén.
¿Le sirvió esta reflexión? Envíesela a alguien.


