La campana

Cuando el fracaso parece definitivo
«…Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella» (Mateo 16:18).
Desde niño, Javier soñaba con formar parte de la Marina de su país. Ese anhelo lo llevó a años de disciplina física y sacrificio personal. Finalmente, enfrentó rigurosas pruebas de fuerza y resistencia, entre ellas lo que los novatos llaman la «semana infernal».
Javier no logró completar el agotador entrenamiento. De mala gana, tocó una campana para comunicar al comandante y a los demás alumnos que abandonaba el programa. Para la mayoría, aquello pareció un fracaso. Sin embargo, a pesar de su profunda decepción, con el tiempo pudo comprender que aquel fracaso militar había sido una preparación para el trabajo de su vida.
Más allá de la caída
El apóstol Pedro experimentó su propia forma de fracaso. Declaró con audacia que seguiría siendo leal a Jesús, aun si debía ir a prisión o enfrentar la muerte (Lucas 22:22). Sin embargo, después lloró amargamente tras haber negado que lo conocía (vv. 60-62).
Pero Dios tenía planes que iban más allá de aquel fracaso. Tiempo antes, luego de que Pedro afirmara que Jesús era «el Cristo», Él le había dicho:
«Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves…» (Mateo 16:18-19; ver también Lucas 22:31-32).
¿Hay algún fracaso en tu vida que te haga sentir indigno o incapaz? No permitas que la campana del fracaso te impida reconocer los propósitos de Dios para ti.
Oración
Dios, ayúdame a usar mis adversidades para tu gloria.
Para reflexionar
¿Qué situación consideraste un fracaso, pero Dios usó para ayudarte a crecer espiritualmente?
Tomado de Nuestro Pan Diario, pág. 90, vol. 26.
Publicado por el pastor Luis Ángel Díaz Andino, asesor pastoral, El Salvador, Centroamérica.
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