¿Predicar o plantar?

Cada vocación tiene valor
«De Cristo todo el cuerpo, […] según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor» (Efesios 4:16).
Según una leyenda familiar, dos hermanos, Billy y Melvin, estaban un día en la granja de productos lácteos de su familia cuando vieron un avión que escribía en el aire. Los muchachos observaron que las letras «VP» quedaron marcadas.
Ambos decidieron que aquello tenía un significado para ellos. Uno lo interpretó como «Ve a predicar»; el otro, como «Ve a plantar».
Tiempo después, Billy Graham se dedicó a predicar el evangelio y se convirtió en un ícono del evangelismo. Su hermano Melvin, por su parte, continuó administrando fielmente la granja familiar durante años.
Servir desde el lugar asignado
Al margen de los aviones que escriben en el cielo, si Dios llamó a Billy a predicar y a Melvin a plantar, como parece haber sido el caso, ambos honraron al Señor mediante sus vocaciones. El éxito de Billy como predicador no minimiza la obediencia de su hermano al llamado a plantar.
Que Dios asigne a algunos al ministerio a tiempo completo (Efesios 4:11-12) no significa que quienes desempeñan otros trabajos o funciones estén haciendo algo menos importante. Pablo habló de la «actividad propia de cada miembro» (v. 16). Esto significa que honramos al Señor cuando usamos fielmente los dones que Él nos ha dado.
Ya sea que prediquemos o plantemos, podemos marcar una diferencia dondequiera que sirvamos o trabajemos.
Dios, utilízame dondequiera que me coloques.
Para reflexionar
- ¿Cómo puedes usar tus dones para honrar a Dios mediante tu vocación?
- ¿Cómo puedes alentar a otros a servir a Jesús de la misma manera?
Tomado de Nuestro Pan Diario, pág. 95, vol. 26.
Publicado por el pastor Luis Ángel Díaz Andino, asesor pastoral en El Salvador, Centroamérica.
¿Le sirvió esta reflexión? Envíesela a alguien.


