Partido para compartirlo

«Dadles vosotros de comer». — Lucas 9:13
Nos reuníamos todos los jueves, después de que él perdiera a su esposa en un accidente automovilístico. A veces venía con preguntas que no tenían respuesta; otras, con recuerdos que quería revivir.
Con el tiempo, aceptó que, aunque el accidente fue resultado de este mundo roto, Dios tenía un propósito en ello. Años más tarde, impartió una clase en nuestra iglesia sobre el dolor y cómo lamentarnos de manera saludable. Poco después, se convirtió en un guía experimentado para personas que atravesaban pérdidas.
A veces, cuando pensamos que no tenemos nada que ofrecer, Dios toma aquello que consideramos insuficiente y lo convierte en más que suficiente.
En las manos de Cristo
Jesús les dijo a sus discípulos que dieran de comer a la gente. Ellos respondieron que no tenían nada, pero el Señor multiplicó lo poco que había y luego les repartió el pan, como diciendo: «¡Les dije que les dieran algo de comer!» (Lucas 9:13-16).
Cristo hace el milagro, pero suele decidir hacernos parte de él.
Jesús nos invita:
«Coloca en mis manos lo que eres y lo que tienes: tu vida destruida, tu historia, tu fragilidad y tus fracasos, tu dolor y tu sufrimiento. Ponlos en mis manos. Te sorprenderá lo que puedo hacer con eso».
Él puede producir abundancia a partir de nuestro vacío y revelar su poder en medio de nuestra debilidad.
Oración
Señor, toma mis dolores y mis pérdidas, y conviértelos en bendición.
Para reflexionar
¿Qué te ha partido por dentro?
¿Cómo podrías pedirle a Cristo que use tu experiencia para alentar a otros?
Tomado de Nuestro Pan Diario, pág. 76, vol. 26.
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