Un mazazo tras otro

Cuando los problemas no dejan de aparecer
«Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento» (1 Timoteo 6:6).
Tal vez sepas lo que se siente. Después de una cirugía, las cuentas siguen llegando: anestesiólogo, cirujano, laboratorio, clínica. Julio experimentó esto tras una cirugía de emergencia. Se quejaba:
«Debemos miles de dólares. Si tan solo pudiéramos terminar de pagar…»
Era como jugar a golpear al topo: los muñequitos de plástico salen de sus agujeros y el jugador trata de golpearlos con un mazo. Apenas resuelve uno, aparece otro.
A veces, la vida parece así. El apóstol Pablo podía identificarse con esta experiencia. Dijo:
«Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia»; «en todo y por todo estoy enseñado» (Filipenses 4:12).
¿Cuál era su secreto?
«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13).
Aprender a estar satisfechos
Durante un período de insatisfacción, leí esta pregunta en una tarjeta:
«Si no está aquí, ¿dónde está?»
Esas palabras fueron un poderoso recordatorio: si no encuentro contentamiento aquí y ahora, ¿qué me hace pensar que lo encontraré solamente al cambiar de situación?
¿Cómo aprendemos a descansar en Cristo? Quizá sea una cuestión de enfoque:
- Disfrutar y agradecer lo bueno.
- Conocer más profundamente a nuestro Padre fiel.
- Cultivar la confianza y la paciencia.
- Reconocer que la vida gira alrededor de Dios y no de nosotros mismos.
- Pedirle al Señor que nos enseñe a estar satisfechos.
Dios, enséñame a encontrar contentamiento en ti.
Para reflexionar
¿En qué áreas de tu vida necesitas cultivar mayor satisfacción? ¿Cómo puedes cambiar tu perspectiva?
¿Le sirvió esta reflexión? Envíesela a alguien.


