Dr. Luis Ángel DíazDevocionales para pastores y líderes

Reencuentro

Apocalipsis 21:3

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«He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos» (Apocalipsis 21:3).

Un niño abrió con entusiasmo la gran caja que había recibido de su padre, un militar que, según pensaba, no estaría en casa para celebrar su cumpleaños. Dentro encontró otra caja y, dentro de esa, una más. La última solo contenía un papel que decía: «¡Sorpresa!».

Confundido, el niño levantó la vista justo cuando su papá entraba. Con lágrimas de alegría, saltó a sus brazos y exclamó: «¡Papá, te extrañé! ¡Te amo!»

Para mí, ese reencuentro refleja la esencia de Apocalipsis 21, que describe el momento glorioso en que los hijos de Dios verán a su Padre amoroso cara a cara. Allí, «enjugará Dios toda lágrima de [nuestros] ojos». No experimentaremos más dolor ni tristeza, porque estaremos con Él. Entretanto, «la gran voz» declara:

«He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos» (vv. 3-4).

Los creyentes en Cristo ya disfrutan de un amor y un gozo entrañables en su relación con Dios, tal como lo expresa 1 Pedro 1:8:

«A quien amáis sin haberle visto, en quien, creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso».

Pero imagina la alegría increíble y rebosante que experimentaremos cuando veamos a Jesús, a quien amamos y anhelamos, recibiéndonos con los brazos abiertos.

Oración

Amado Padre, anticipamos con gozo el día en que estaremos contigo. Mientras tanto, ayúdanos a servirte con alegría.

Para reflexionar

¿Qué te atrae más de la vida con Dios cuando estemos con Él?

¿Cómo experimentas ahora algunos atisbos de ese gozo?

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