Un desvío riesgoso

«Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo…»
2 Timoteo 4:2
Una cita inesperada
«Qué pérdida de tiempo», pensó Julia. Su agente de seguros insistía en reunirse nuevamente con ella. Julia sabía que sería otra aburrida presentación de ventas, pero decidió aprovechar el encuentro buscando una oportunidad para hablar de su fe.
Al notar que la agente tenía las cejas tatuadas, le preguntó con cierta vacilación por qué lo había hecho. Entonces supo que la mujer creía que eso le traería suerte.
La pregunta de Julia fue un desvío riesgoso de la conversación habitual sobre finanzas, pero abrió la puerta para hablar de la suerte, la fe y la razón por la que ella descansaba en Cristo. Aquella hora que parecía «perdida» se convirtió en una cita divina.
Una conversación transformadora
Jesús también tomó un desvío riesgoso. Mientras viajaba de Judea a Galilea, salió del camino para hablar con una samaritana, algo impensable para un judío. Además, ella era una mujer adúltera a quien incluso los samaritanos evitaban.
Sin embargo, Jesús tuvo con ella una conversación que llevó a que muchos fueran salvos (Juan 4:1-26, 39-42).
Una oportunidad divina
¿Tienes que reunirte con alguien a quien no deseas ver? ¿Te encuentras constantemente con un vecino que normalmente evitas?
La Biblia nos recuerda que debemos estar siempre preparados, «a tiempo y fuera de tiempo», para compartir el evangelio (2 Timoteo 4:2).
Considera la posibilidad de tomar un «desvío riesgoso». Tal vez Dios te esté dando una oportunidad divina para hablarle a alguien acerca de Él.
Señor, dame valor para hablarles de ti a otros.
¿Cómo puedes buscar hoy una oportunidad para hablar del evangelio de una manera valiente y, al mismo tiempo, sensible y afectuosa?
Tomado de Nuestro Pan Diario, pág. 88, vol. 26.
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