El error del pronosticador

«…Aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera…»
Jeremías 23:28
Una advertencia desatendida
El 21 de septiembre de 1938, al mediodía, un joven meteorólogo advirtió sobre la llegada de un huracán a Nueva Inglaterra, Estados Unidos. Sin embargo, el jefe de pronosticadores se burló de aquella predicción. Le parecía imposible que una tormenta tropical llegara tan al norte.
Horas después, el huracán tocó tierra en Long Island. Arrojó barcos a la costa y provocó que muchas casas se derrumbaran en el mar. Murieron más de seiscientas personas. Si las víctimas hubieran recibido aquella advertencia —basada en datos sólidos y mapas detallados—, probablemente muchas habrían sobrevivido.
Saber a quién escuchar
La importancia de saber a quién prestar atención tiene precedentes en las Escrituras. En tiempos de Jeremías, Dios advirtió a su pueblo acerca de los falsos profetas:
«No [los] escuchéis […]; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca del Señor».
Jeremías 23:16
Y agregó:
«Si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo».
Jeremías 23:22
Los falsos profetas todavía existen. Algunos «expertos» ofrecen consejos ignorando a Dios o acomodando su Palabra a sus propios propósitos. Sin embargo, mediante la Biblia y el Espíritu Santo, Dios nos ha dado lo necesario para discernir entre lo verdadero y lo falso.
Oración
Dios, ayúdanos a aprender tus verdades. Haznos sensibles a tu Espíritu y no al espíritu del mundo.
Para reflexionar
- ¿Qué criterio utilizo para determinar si algo es verdadero?
- ¿Cómo debe cambiar mi actitud hacia quienes piensan de manera distinta?
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