Tristeza revertida

«¡He visto al Señor!» (Juan 20:18)
Según Jim y Jamie Dutcher, cineastas reconocidos por su conocimiento de los lobos, estos animales, cuando están contentos, mueven la cola y corretean de un lado a otro. Pero, si muere un miembro de la manada, permanecen tristes durante semanas. Visitan el lugar donde murió su compañero y expresan su dolor con la cola caída y aullidos de lamento.
De la tristeza al encuentro
La tristeza es una emoción profunda que todos hemos experimentado, en especial ante la muerte de un ser amado o la pérdida de una esperanza anhelada.
María Magdalena también la vivió. Había formado parte del grupo de seguidores de Jesús y viajado con Él y sus discípulos (Lucas 8:1-3). Sin embargo, la cruel muerte de Jesús en una cruz los había separado, y lo único que le quedaba por hacer era terminar de ungir su cuerpo para la sepultura.
Imaginemos cómo se habrá sentido cuando llegó a la tumba y, en lugar de encontrar un cuerpo sin vida, se encontró con el Salvador. Aunque al principio no lo reconoció, la voz que pronunció su nombre le reveló quién era: ¡Jesús!
Al instante, la tristeza de María se convirtió en gozo, y ella anunció:
«¡He visto al Señor!» (Juan 20:18)
Él vive
Jesús vino a traer libertad y vida, y su resurrección ratifica que cumplió aquello que había venido a hacer. Como María, podemos celebrar que Él vive y compartir esta noticia con los demás. ¡Aleluya!
Oración
Señor Jesús, celebro tu resurrección y mi nueva vida en ti.
Para reflexionar
¿Cuándo experimentaste que tu tristeza se convirtió en alegría?
¿Cómo compartirás esta semana la noticia de la resurrección de Cristo?
¿Le sirvió esta reflexión? Envíesela a alguien.


